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martes, 9 de diciembre de 2014

Mentiras

-¿Qué intentas decirme?

-Que sigo aquí, a tu lado.

-Mientes.

-Miento ¿o te mientes a ti misma?

-Intento discernir entre la quietud de tu espíritu y las sombras de mi pasado.

-Palabras voluptuosas para engalanar tu elegante falta de honradez.

-¿Tú crees?

-Aunque te dijera lo que quieres escuchar seguiría pensando lo mismo.

-Quizás porque nunca has tenido el valor de conocerte y saber hasta dónde serías capaz de llegar.

-O quizás tu inconmensurable impasibilidad nunca me ha dado la posibilidad de hacerlo.

-En todo caso, mientes.

-Y lo que te gusta.

-Hoy y todos los días, mentiroso.

miércoles, 23 de abril de 2014

Redención

Hay un lugar en el que la vida y la muerte se dan la mano. La atmósfera de un hospital a nadie le es indiferente, las situaciones tampoco. Desde el futuro y la esperanza al pasado, la reflexión y la entereza. Todo se entrama en un torbellino de emociones que corretea por las frías estancias, mientras la vida cotidiana sigue su curso ahí fuera.

Esta ambigüedad mental encuentra su afirmación en el color. El blanco mezcla todos estos elementos en nuestro cerebro y predispone nuestros pensamientos a una interpretación confusa. Podemos abandonar la noción del tiempo gracias a su vacuidad o tomar su luminosidad como un sentimiento de fortaleza.

En todo caso impera lo insólito. La rutina hospitalaria llega como algo inesperado y poco agradecido que, de prolongarse, te impone una armadura impenetrable a la hora de afrontar tus problemas y preocupaciones de vuelta al mundo exterior. No siempre se puede contar con la suerte de disfrutar de una atención diligente que permita salvaguardar la frialdad del entorno pero, de tenerla, todo resulta más llevadero.

En definitiva se trata de experiencias poco recomendables pero importantes de vivir ¿qué sería de nuestra existencia si todo fuera un camino de rosas, si no supiéramos lo que son las largas horas de impaciencia y cansancio y la satisfacción de saber afrontarlo? Las cicatrices son fundamentales y si tienes el honor de aprender de alguien que las cuenta por decenas todavía más. 

martes, 31 de diciembre de 2013

Vértigo

Un año que nos deja y otro que viene. Ya desde sus orígenes el ser humano sintió la necesidad de conceptualizar todos aquellos estímulos percibidos a través de los sentidos y cada una de las piezas que componen la realidad cotidiana. Así ocurrió, por ejemplo, con el tiempo; integrado en nuestro devenir diario después de un variopinto proceso de desarrollo y que tantos quebraderos de cabeza nos da en la actualidad.

Si hay un momento del año que tiene especial importancia en nuestra manera de medir el tiempo es el día de hoy. Una etapa parece cerrarse y nuevas esperanzas se ciernen sobre nuestros actos; sin embargo, creo que no ha de ser así. En esta coyuntura tan adversa sólo el aplomo continuado puede dar sus frutos, tomando las riendas ante un horizonte de incertidumbre y evitando el refugio efímero en iniciativas vanas.

Siempre hay episodios de nuestra vida envueltos en penumbra, en los que una fuerza extraña nos empuja a construir poco a poco un futuro que, creemos, será más agradecido con nuestras conquistas. Creo que es lo mejor que se puede desear a día de hoy, perseverar hasta perder el sentido y permanecer firmes  en nuestros propósitos.

A pesar de mi escepticismo desearos un buen comienzo de año, mes y día y que vuestras ilusiones sean tan fuertes como ayer y mañana. Al final del camino, aunque no obtengáis los resultados esperados, siempre quedará la satisfacción del trabajo y el esfuerzo; al final del camino nuestra conciencia será nuestra mejor aliada.