
La ventana está abierta, la deliciosa voz de Freddie Mercury suena en los auriculares, el ambiente de la habitación se contagia de la humedad exterior, la ocasión es perfecta para recordar.
Tiempos que se echan de menos, el sonido de Queen inaugurando noches de jueves desde los altavoces del ordenador, el conejo royendo con nerviosismo los barrotes de la jaula, el humo flotando sobre nuestras cabezas, la cachimba burbujeando, el pacharán pegando las cartas a la mesa y, cómo no, las voces inconfundibles entremezclándose con todo lo anterior. Algunos, en silencio, mirando al suelo para evitar que los naipes les comiesen terreno; otros, dispuestos a contar aconteceres vitales; todos prestando atención a dedos, guiños y preguntas.
La cena era un espectáculo en sí misma. Todo lo que se cocinaba pasaba por una sartén con aceite hirviendo, los alimentos se contaban por calorías, nunca por cantidades, y los platos siempre quedaban cuidadosamente desordenados sobre la mesa, relucientes de pegotes de grasa. No es extraño que, con un nuevo amanecer, la resaca y los gritos de desesperación fueran el despertar habitual.
No era para menos, aunque lo peor estaba por llegar pues, en pleno brote psicótico, Segismundo –utilizare nombres en clave, ya que no cuento con derechos de autor- había tirado todas las servilletas por el suelo y al día siguiente, tras el sueño correspondiente, aparecieron en la jaula del orondo roedor. Las estaba utilizando a modo de cama y se erguía impasible ante las miradas de sus dueños, desafiante, marcando su territorio con abundantes cacalos.
Otras se podrían contar, tantas como tiempo tengo hasta enfilar Los pilares de la tierra. Pongamos que habló de las salidas triunfales del portal de casa, rampa abajo haciendo el cafre con el batiburrillo etílico correspondiente, bañando las grasas ingeridas, en los estómagos de los intrépidos aventureros. O porque no, las acostumbradas carreras de contenedores, las odas a los tercios, la escalada de farolas, las conversaciones en ingles de algunos desde casa hasta el casco, la imitación de anécdotas pasadas, el despelote general. Eran momentos únicos que se volverán a repetir.
A todo esto hay que sumar las putadas correspondientes del tipo cubatas triples y comentarios agradables del siguiente estilo: ¿Te encuentras bien escoria? Déjame en paz, soy médico y sé cómo me encuentro, gilipollas –a continuación el convaleciente metió la cabeza en el váter para rematar la faena-.
Este mundo maravilloso de luz y color supuso una rica aglomeración de fotos, videos y comentarios ingeniosos. Hoy he narrado algunos, no podría contar todos pero podría recordarlos y cuando lo hago vuelvo a sonreír viendo como cada momento vivido no ha sido desaprovechado. Este año más, y no será el último, os lo garantizo, quedan aún demasiados, demasiados, demasiados.
Dedicado a mi buen amigo Asier, promotor de recuerdos y momentos inigualables, y a todos aquellos que se sientan identificados con estas líneas.
No os detengais compañeros
jueves 16 de septiembre de 2010Dictaminado por su autoridad imperial Alonso Contreras a las 4:21:00 PM 1 Virreyes han informado
Vengan, vengan a concursar
miércoles 1 de septiembre de 2010
Bienvenidos a una nueva edición de Etilizados, el concurso de aqueste blog que promete ser una de las novedades del verano. ¿Quién será nuestro triunfador? Aún no podemos desvelarlo pero adelantamos que ha demostrado un aplomo sin igual para obtener el premio definitivo, el premio que sacudirá los hígados de la noche.
Cabe advertir que el concurso tendrá una duración de 16 horas sin interregno alguno, contando desde las 18 horas hasta las 10. El último que quede en pie después de todas las pruebas se alzara con el ansiado galardón.
El concurso no se hace responsable de las consecuencias de los actos de sus miembros ni subvenciona los materiales y/o objetos necesarios para llevarlo a cabo. Para más información le proporcionamos tres consejos gratuitos que le permitirán saber si está preparado para participar: pensar, repensar y actuar.
Pero, por favor, pasemos ya a presentar las pruebas por las que tendrán que pasar nuestros ávidos participantes anónimos:
En primer lugar, el desafío de los “pros”, una fase de precalentamiento que requerirá una remesa de cervezas de doble fermentación, una mesa o elemento de apoyo, sofás, televisión, mandos, un PRO que no rebase los cinco años de antigüedad, un soporte con el que reproducirlo y, por supuesto, mucha lucidez. Para esta prueba la palabra clave es competitividad.
En segundo lugar, la hora de la esponja, una de las fases más importantes de cara al desarrollo posterior del concurso, pues en ella el objetivo fundamental es implementar nuestras posibilidades para vislumbrar el final. Para todo ello es necesario tener ambas manos vacías con el objetivo de comer a doble velocidad y ganar tiempo para el resto de las pruebas. La palabra clave es astucia.
En tercer lugar, el calentamiento visceral. ¿Preparados? Ahora la carrera por el triunfo toma otro cariz. Mientras se va andando hay que barajar todas las posibilidades del próximo reto y retirarse a tiempo, pues la participación en el mismo puede repercutir gravemente en la posterior trayectoria de la motricidad corporal. Para su desarrollo se necesita un colega, un trastero -dentro de un garaje de dos pisos como mínimo- lleno de priva y tener las manos ocupadas con algo, aunque sea inútil. El que consiga cargar con menos bebidas entre el trastero y la puerta del garaje ganará más puntos. La palabra clave es escaqueo.
En cuarto lugar, el hado de la manzana. Empieza lo bueno. Tenemos que buscar un lugar de 10 metros cuadrados con césped y que tenga vistas hacía una escultura que represente una manzana o que dé a entender que se trata de una de ellas. El objetivo es beber y beber siempre lo mismo usando el mismo recipiente, el concursante que mezcle quedará automáticamente excluido. La cantidad recomendada es la que cada miembro dictamine, aunque no debería sobrepasar el litro. Es recomendable buscar más gente para hacer la prueba más amena y pensar en alguien que cuente los peores chistes oídos sobre la faz de la tierra. La palabra clave es puntillo.
En quinto lugar, la tauromaquia. He aquí una de las artes más antiguas del país, disfrutemos de ella antes de que muera aplastada bajo las duras botas de nuestra agasajadora democracia. Se necesitaran tres euros y poco más para montarse sobre un engranaje estilo mecano cubierto con unas finas capas de colcha y tela negra, nunca montaríamos a nuestros concursantes en morlacos auténticos, tenemos corazón. El objetivo es sudar, quemar parte del alcohol que nuestro cuerpo no necesite para volver al puntillo, en caso de empezar a comernos la noche de forma prematura. No se recomienda a aquellos que, a estas alturas, no se deslumbren con la viveza y colorido de las luces de las atracciones. La palabra clave es rodar.
En sexto lugar, las peñas. Necesitamos un ayuntamiento –medianamente solvente-, una ciudad con arraigo vital, unos colegas, un terreno amplio para materializar la inversión del concejo y una hora no inferior a las tres de la mañana. Cuando lleguemos a este lugar todos tenemos que disfrutar de las sonrisas inconscientes de los demás, la vida es un cumulo de alegrías efímeras y eso es algo que a esas horas nadie os va negar. El objetivo de la prueba es moverse, preferentemente al ritmo de la música para no llamar demasiado la atención. Una vez hemos calentado nos cogemos por las manos con nuestro colega más cercano y empezamos a dar vueltas. Seguidamente nos soltamos y el que se cae queda descalificado. Los que vayan ganando competirán entre ellos y el ganador recibirá medio cubata por cada participante. La palabra clave es girar.
En séptimo lugar, micciona como puedas y no donde debas. ¿Os lo estáis oliendo verdad? En efecto, vuestro pantalón ha sufrido un severo impacto de algo líquido que apesta, miráis al cielo y observáis desde la cumbre de vuestro colocón que estáis en agosto y las nubes no son del todo frecuentes. Ahora que prestáis atención repetir estas palabras: he bebido demasiado, demasiado, demasiado. Mirad a vuestro alrededor…exacto, hay baños prefabricados por todas partes y colas que llegan hasta donde no llega vuestra reducida visión borrosa. El objetivo es claro, mear donde queráis cuando alguien mire o cuando no…La cuestión es: ¿conseguiréis volver a las peñas sin los pantalones calados? Animo valientes. La palabra clave es concentración.
En octavo lugar, se vive poco y una vez. Asumidlo, los 20 os han sentado como una patada en lo blando. Para esta prueba necesitaremos un colega inspirado, a medio camino entre “la vida es maravillosa” y “mañana me trepanaré el esternón cuando nadie se de cuenta”. En plan filosófico vamos. Se ha de concursar en parejas y el objetivo será convencer al otro de que hay que morir jóvenes, que por eso fumas y bebes pero no consumes drogas duras porque ha de ser de manera controlada. En este caso ganará el que consiga convencer al otro de todo este mejunje de neuronas. Para saber si realmente el otro está convencido seguramente te preguntara: entonces ¿quieres un cigarro? Y tu responderás: no, creo que voy a dejar de fumar. El convencedor habrá ganado y el convencido se habra comido la mayor chapa de su vida sin llegar a distinguir lo real de lo anodino. La palabra clave es persuasión.
En noveno lugar, bebe y vuelve a beber. Relajaos, no os enterareis hasta el día siguiente, abrid la boca y beber como cosacos. No me he complicado la existencia para esta prueba pero seguro que os imagináis que tiene que ver con los hidalgos. Exacto, se hará una competición de hidalgos de todos los concursantes a la vez, el primero que pierda la conciencia quedará descalificado, sin opción a perder puntos. El ganador se adjudicara la propiedad de los servicios de los dos que menos han aguantado, y no se hayan desmayado, y tendrá que hacerles concursar mediante hidalgos. El que gane se libra, el que pierde pasara a ser su sirviente hasta que amanezca. La palabra clave es fortaleza.
En decimo lugar, atracón por la cara. Bien llegamos a la gran final, en esta prueba solo podrán participar aquellos que hayan sumado puntos en las restantes pruebas y que por supuesto no haya dejado un rastro de vomitonas nauseabundas a su paso. El primer objetivo será buscar un bar para almorzar, solo servirán aquellos que pongan un extra de aceite grasiento en el almuerzo. Una vez en el bar hay que pedir cantidades industriales de pan, aunque sea crudo y empezamos a comer. Mojaremos pan hasta que podamos observar la cara demacrada del que se sienta enfrente en nuestro plato–por encima y por debajo-. Seguro que hay alguno que le da por vomitar, así que será descalificado. Los que aguanten tendrán por segundo objetivo levantarse para ir al baño del establecimiento en cuestión, salir pitando dejando intacta la cartera y dejar a sus acompañantes esperándole hasta que sean conscientes de que se ha largado. El que consiga pasar inadvertido ganara la prueba y el concurso.
Ya tenemos ganador para este año, este individuo digno de cualquier culto a lo deleznable ha sobrepasado las expectativas y se ha alzado con el premio ganador al mayor desfasado.
Y el ganador es… (sniff) (sniff) Es igual, me retiro del mundo profesional de la información…Son todos iguales, todos han ganado, el año que viene para ver lo que hacen me uno a ellos………………………
Dictaminado por su autoridad imperial Alonso Contreras a las 4:04:00 PM 2 Virreyes han informado
El retorno del pícaro
viernes 26 de febrero de 2010
La espera ha merecido la pena:
Antes de que trescientos mil ejemplares de El asedio (Alfaguara) tomen el próximo miércoles las librerías de España, Arturo Pérez-Reverte se fue a navegar solo, “nada, fui a Ibiza y volví”, para pertrecharse de la soledad y los silencios que le van a faltar en la vorágine de promoción en la que ya está metido. Ha trabajado duro dos años, dice este marino lector “que ocasionalmente escribe novelas”. Dos años de ensamblaje, después de tanto ir y venir, y leer, y pisar Cádiz. Cuenta Pérez-Reverte que El asedio es una novela moderna con personajes y sucesos de dos siglos atrás. Con esa vehemencia imposible que se gasta, cuenta, como verán, muchas más cosas.
Ha escrito Pérez-Reverte una novela con todos los palos de su baraja y los triunfos que viene acumulando de sus partidas anteriores. El asedio es una novela de misterio, de mar, de amor, de política, de ciencia y de historia de España, por decirlo a la velocidad con la que Arturo habla. Es el relato de un gran fracaso. La historia de un mundo que se acaba y otro que no llega a nacer. Poblada de personajes con vidas derrotadas, entre los que destaca esa Lolita Palma que bien pudiera ser una Jane Austen enamorada del Cayetano Rivera de la época. Comerciantes avispados, artilleros franceses, jovencitas asesinadas, corsarios, policías corruptos y mucha pólvora completan la escena. Ya se sabe que en las novelas de Pérez-Reverte pasan muchas cosas. Estamos en la Cádiz de 1811.
- ¡Qué Cádiz! ¿Era, efectivamente, la ciudad más liberal de Europa?
- Lo era, lo era. Pero esta novela podía haberla situado en Troya, en el Leningrado cercado por los nazis, en el Madrid de 1936 o en el Sarajevo del 92. El problema que se plantea es un conflicto moderno. Pero Cádiz me daba unas características especiales: es una ciudad sometida a los vientos, con una topografía muy definida que no ha cambiado apenas en dos siglos: pones un mapa de hoy sobre un mapa del siglo XVIII y coincide casi exactamente. Todo eso me permitía moverme por ella con mucha seguridad. Es decir, Cádiz tiene esos elementos climatológicos, urbanos, arquitectónicos y geométricos que se adecuaban a mi historia.
"Lo que España tenía que haber sido y no fue"
-Además preparaba una constitución... Históricamente vivía una etapa importante... - Sí, pero yo no quería contar eso. Eso ya lo contó Galdós y lo contó muy bien, y lo contó Ramón Solís, en Un siglo llama a la puerta, también muy bien. Yo no quería reescribir una novela histórica sobre Cádiz. Habría sido estéril, absurdo... Yo quería escribir mi novela, y que pasara en Cádiz. Una Cádiz que fue el ejemplo de la España que pudo ser y no fue. Donde la aristocracia no era de nobles, ni siquiera de dinero, sino de comerciantes, una aristocracia moderna, comparable a la Inglaterra o la Holanda de entonces, y con una clase dirigente abierta, liberal, que viajaba, que hablaba idiomas, donde la religión no era un elemento determinante, donde la política estaba supeditaba a la economía, y no al revés.
- Y era ese mar, lleno de comerciantes y corsarios, de intrigas, contrabandistas y asesinos el que lo hacía posible, ¿no?
- Sí, claro, ese continuo contacto con la civilización, con la cultura, con el comercio, con la guerra, con lo que venía de fuera, tanto libros como periódicos. Su relación ultramarina con las colonias de América hacía de Cádiz una ciudad especial, que no tenía nada que ver con el resto de España. España era entonces un lugar cerrado, oscuro, donde estaban los curas, los reyes, los ministros, y la aristocracia corrupta y acabada, mientras que Cádiz era moderna, abierta, y era el mar, sí, el que la hacía posible. ¡Me entristecía tanto pensar, mientras manejaba toda esa documentación de la época, lo que Cádiz era, lo que España tenía que haber sido y que no fue por nuestra estupidez de siempre...!
España es un país históricamente enfermo
- Cádiz como metáfora de la gran ocasión perdida. ¿Por qué se truncó la historia?
- Porque España es un país históricamente enfermo. Se ve muy bien en cuanto escarbas un poco en la historia: desde Indíbil y Mandonio, los Austrias, la Ilustración... Hasta ahora mismo... Mira cómo nos estamos cargando la democracia. En cuando se empieza a perfilar una España distinta, esa España que empieza a ser posible, la destruyen los mismos españoles: la arrogancia de unos y el fanatismo de los otros. En Cádiz, los constitucionalistas liberales no supieron ver lo que era posible y no era posible. Quisieron hacer una constitución radical de la noche a la mañana, y eso era imposible. La misma constitución tenía el gen de su destrucción. Y cuando lees las actas de los debates, ves cómo se odiaban unos a otros, cómo se puteaban, cómo usaban la Prensa como arma arrojadiza... cómo ese esquema dialéctico, terrible y destructivo, se va reproduciendo en el siglo XIX, XX y XXI. El oportunismo político ya se da en la Constitución de Cádiz. Es desolador ver cómo el español repite los errores, cómo se carga lo que se le ponga delante.
- ¿Hasta qué punto El asedio es una especie de balance, de fin de ciclo como escritor, después de estos veinte últimos años?
- Sí, lo es. Quería escribir una novela en la que de alguna manera estuvieran todas mis novelas anteriores y cupieran en ella todos mis lectores; no una novela total, que me parece una palabra pedante, pero sí lo bastante amplia como para que cualquier lector de mis distintas novelas tuviera un eco de las otras; una novela, si quieres, de madurez, con todos mis trucos, mi experiencia....
- Y su memoria, su memoria histórica particular...
- Sí, al fondo está España, como siempre. Más diluida que en Un día de cólera, Trafalgar o Alatriste, indudablemente. Pero no es una novela didáctica. Yo no quería contarle al lector lo que era España entonces, sino mover a mis personajes por esa España, de manera que al lector, mientras los acompaña, se le esté quedando pegada casi sin darse cuenta cómo era aquella España y ese mundo fascinante.
La memoria analfabeta es muy peligrosa
Pérez-Reverte se embala. No es que le duela España, es que le indigna su incultura, su falta de espíritu crítico. Se revuelve porque, dice, un país inculto no tiene mecanismos de defensa, y “España es un país gozosamente inculto”. Tiene el escritor en la punta de los dedos las batallas, los hombres, las tragedias que han hecho la historia para apuntalar sus argumentos.
- Mi memoria histórica tiene tres mil años, ¿sabes?, y el problema es que la memoria histórica analfabeta es muy peligrosa. Porque contemplar el conflicto del año 36 al 39 y la represión posterior como un elemento aislado, como un periodo concreto y estanco respecto al resto de nuestra historia, es un error, porque el cainismo del español sólo se entiende en un contexto muy amplio. Del año 36 al 39 y la represión posterior sólo se explican con el Cid, con los Reyes Católicos, con la conquista de América, con Cádiz...
Separar eso, atribuir los males de un periodo a cuatro fascistas y dos generales es desvincular la explicación y hacerla imposible. Que un político analfabeto, sea del partido que sea, que no ha leído un libro en su vida, me hable de memoria histórica porque le contó su abuelo algo, no me vale para nada. Yo quiero a alguien culto que me diga que el 36 se explica en Asturias, y se explica en la I República, y se explica en el liberalismo y en el conservadurismo del XIX... Porque el español es históricamente un hijo de puta, ¿comprendes?
- Hombre, Arturo...
- Sí, el español es históricamente un hijo de puta, pero para comprenderlo, para aceptarlo, para quererlo, con lo bueno y lo malo -ahí está también su generosidad, su capacidad de olvidar y de perdonar, de empezar de nuevo- hace falta conocer sus tres mil años de desarrollo y no un pequeño periodo en el cual por sí solo no explica nada.... Me parece muy bien la Ley de Memoria Histórica, pero necesita tener una letra pequeña, un apéndice que la contextualice... Yo soy de Cartagena, y en Cartagena, que era zona roja, hubo de todo, hubo represión brutal de los milicianos y represión brutal de los falangistas. Y a mí, cuando era pequeño, me contaron las dos represiones, las dos; por eso, hablar de unos buenos y otros malos a estas alturas... Cualquiera que haya leído historia de España sabe que aquí todos hemos sido igual de hijos de puta, TODOS.
“¡No me cuentes historias!”
- No sé si sólo es cuestión de incultura...
- Si este país no fuese un país analfabeto, cuando a la gente le dicen: estos son los buenos y estos los malos, diría, ¡no me cuentes historias, que yo sé muy bien de qué estamos hablando, que yo he leído, que sé que no, que sé que los carlistas, y sé que los isabelinos, y sé que Fernando VII y sé que la Constitución, y sé que los nacionales, y los rojos, y sé que los socialistas, y sé que los comunistas... Que yo sé! El problema es que España es un país inculto, España es un país gozosamente inculto, es un país deliberadamente inculto, que disfruta siendo inculto, que hace ya mucho tiempo que alardea de ser inculto, y con gente así, esa Ley de Memoria Histórica es ponerle una pistola en la mano. No estamos preparados para leyes como ésas.
“¿Sabes realmente cuál es mi lamento histórico? Es que aquí nos faltó una guillotina al final del siglo XVIII. El problema de España, a diferencia de Francia, es que no hubo una guillotina en la Puerta del Sol que le picara el billete a los curas, a los reyes, a los obispos y a los aristócratas... y al que no quisiera ser libre le obligara a ser libre a la fuerza. Nos faltó eso, pasar por la cuchilla a media España para hacer libre a la otra media. Eso lo hemos hecho luego, hemos fusilado tarde y mal, y no ha servido de nada. El momento histórico era ése, el final del XVIII. Las cabezas de Carlos IV y de Fernando VII en un cesto, y de paso las de algunos obispos y unos cuantos más, habrían cambiado mucho, y para bien, la Historia de España. Nadie lo hizo, perdimos la ocasión, y aquí seguimos todavía, arrastrando ese lastre que nos dejaron aquellos que sobrevivieron y que no tenían que haber sobrevivido”.
Se acerca un lector devoto, ignorante de la gravedad de la situación, preguntando por su próxima novela. Otro, más tarde, le pide que le firme Cuando éramos honrados mercenarios, que lleva en su mochila. Al escritor le ruborizan los elogios y quiere que termine la escena vaporosa lo antes posible. Aparece el gran tímido que lleva dentro, tan alejado del bravucón que se mete en mil batallas. “Estas muestras de afecto me hacen sentirme mal, sentirme responsable, yo sólo soy un tipo que escribe, que mete mensajes en una botella sin esperar retorno”.
Ajuste de cuentas con el mundo
Siempre he creído que Pérez-Reverte habla como sus rudos personajes, pero que es él quien se parece a ellos, y no al revés. “La literatura -dice- es como el alcohol: nadie pone lo que no tiene. O lo robas, o lo tienes. Y a mis personajes los he hecho yo. No he bebido en fuentes documentales solamente. Es mi propia mirada sobre el mundo la que vierto en los libros. En ellos está mi sentido de la amistad, de la vida, de la muerte, de la lealtad. Creo que soy un escritor coherente”.
-Esa fama tan cimentada que lo acompaña, fama de independiente y libre, también de cierta chulería...
- ¿Y qué tiene de malo eso?
- ...fama de hombre herido...
- Herido no... ¿por qué? Bueno, acaba la pregunta...
- ...de estar en un continuo ajuste de cuentas con el mundo.
- Es que a mí el mundo que he visto no me gusta. Sí, es verdad, estoy herido por el mundo. Mi vida ha sido una sucesión de haitís... Y de Haití es tan culpable el azar como la estupidez de los hombres... y en mi vida, en mis artículos y en mis libros intento ajustar cuentas con el uno y con el otro. Porque a mí me han hecho los libros que he leído y las cosas que he visto. Y los libros me han servido para digerir e interpretar las cosas que he visto. Sin los libros no habría podido sobrevivir personalmente a muchas de esas tragedias que he visto, a Sarajevo del 92, al Beirut del 76, a Eritrea del 77. Esa colección de fotos, de fantasmas, de haitís que tengo en la memoria, sin esos libros como analgésico, como clave, me habría sublevado, estaría disparando contra la gente. Los libros me han dado cordura. Me han hecho digerir lo indigerible. Sin todos esos libros, estaría perturbado seriamente, sería una persona muy desagradable.
Todo Titanic tiene su iceberg
-Las cosas parece que han cambiado poco desde su Territorio Comanche de hace 20 años.
-El hombre moderno se niega a aceptar las reglas: el mundo es un lugar peligroso, hostil, todo Titanic tiene su iceberg, y nos negamos a verlo. La gente se deja timar por las agencias de viaje que hablan de lugares paradisíacos, pero el mundo es un sitio muy jodido. Es que los barcos se hunden, y los virus te infectan, y las balas te matan... es asombroso que la gente se niegue a aceptar que el mundo es un lugar así, pero los viejos lo sabían y nosotros lo hemos olvidado. Mira el cuadro de Brueghel el Viejo del Prado: esos viejos lo sabían, y con nuestra estupidez lo olvidamos todo y pagamos el precio de ese olvido. Y oímos: “¡Que me saquen de aquí!... ¡Que el gobierno intervenga!...” Pero, gilipollas, ¿por qué te has metido?
“El mundo es un sitio muy duro, sí”, remata el escritor, y continúa: “Pero, escúchame una cosa: cualquier médico de urgencias de un hospital, cualquier penalista que se pasea por la cárcel, cualquier chica que trabaje con marginados conocen la dureza del mundo. No hace falta ir a la guerra... Esto que tenemos aquí, en Occidente, es la excepción, el mundo real es aquello. Y ya no estamos preparados para defendernos frente al mundo."
Un trabajo, no un don divino
-Hace tiempo le oí decir que nunca pertenecería al mundo hipócrita, falso, lleno de envidias que es el mundo literario. “Prefiero -recuerdo que decía- estar fuera de todo esto y estoy muy feliz de no deber nada a nadie, en el terreno literario”.
- Ya ves que he sido coherente, que han pasado los años y he seguido mi camino. No debo nada, no, pero por eso no me creo mejor que nadie. Simplemente, no pertenezco a ese mundo; no voy a veladas literarias, ni a Hay festivales, ni a la Feria del libro (aunque a lo mejor este año voy). Me mantengo fuera. ¿Por qué? Porque no lo necesito. No veo que haya relación entre dar un ciclo de conferencias sobre la literatura del próximo milenio y escribir novelas. Y yo escribo novelas. Y trabajo todos los días y lo mejor que puedo. Esto es un trabajo, no un don divino. No soy un artista. Tengo una obligación moral conmigo mismo y con la gente que me lee. Tengo que concentrarme en eso y no ir por ahí teorizando sobre literatura, que me importa un carajo.
- Si, pero ahora es usted académico.
-Ya, pero eso no lo pedí. ¿Quién iba a rechazar ese honor? Estoy encantado, además. Estar entre gente sabia es un privilegio. Dice Javier Marías que la Academia es lo más parecido a un club inglés que ha visto en su vida. Pero no, no es un club, es algo abierto al mundo, a América; es un lugar de trabajo interesantísimo. Formar parte de ese grupo es un honor inmenso.
- ¿Lee los libros de otros colegas, o sólo libros de Historia?
-(Silencio largo, largo) Es evidente que algunos leo. Leo los libros de mis amigos. Leo poco, pero poco por dos razones: primero, porque tengo 58 años y me queda un tiempo limitado. Y prefiero leer historia, o clásicos griegos y latinos, que es lo que me gusta. Ya no leo prácticamente novela, pero releer a Montaigne, a Virgilio, a Suetonio, a Plutarco... eso sí me alimenta, me es útil. Yo voy cambiando, así que siempre me resulta una lectura diferente.
En el making-of de la entrevista se han quedado algunas curiosidades del escritor. Ahí van éstas: “Desde hace 25 años veo dos películas diarias en mi casa”... “De esta novela no sale una película, es demasiado compleja”... “Antes de tener éxito con mis libros, yo era igual de chulo”... “Sé que hay gente que mataría por mí y otra que no me soporta”... “No creas, yo también tengo mis ternuras”...
Y alguna perla más.
Dictaminado por su autoridad imperial Alonso Contreras a las 2:20:00 AM 3 Virreyes han informado
La parábola del buen enterrador.
domingo 22 de noviembre de 2009
Dedicado expresemante a Dj Logans, por esas noches que siempre vemos morir.
Extraña noche, es lo más apropiado que se me ocurre, además viniendo del pobre ambiente de la capital del Altoaragón por estas fechas. No recordaba salida más extraña desde aquella con una activista de Nafarroa Bai, bastante dulce por otro lado, dicho sea de paso.
La cosa ya empezó de por sí con buen pie, tapeando como cada año por estas fechas, de bar en bar, cañas por aquí, cañones por allá y con cinco bares el asunto empezó a degenerar. A esto le siguió nuestra visita habitual al Conne pero esta vez con la familia, hasta que llegó un amigo y estuvimos charrando sobre lo que me espera el año que viene por tierras lejanas.
Así paso un rato, hasta que nos quedamos mi buen Loren y yo solos, dispuestos a relanzar la noche en cualquiera de los tristes garitos de aquella ciudad que ahora dormía en la penumbra de un certamen de tapas bastante aceptable. Comenzamos nuestra ronda habitual (siguiendo con la cervezas) hasta acabar, después de mucho tiempo, por el diez de agosto sin ninguna sorpresa en cuanto a la escasez de gentío.
Fue en ese lugar donde se nos acerco un individuo con cara de haber visto mucha noche y poco trabajo para decirnos que le dijéramos a su amigo, que aparte de ser enterrador, era maricón. Todo ello imaginando lo que llevábamos a nuestras espaldas resultó un tanto subjetivo, a la par que irrisorio. Así pasaron los minutos y el amigo insistía en su heterosexualidad como ningún etilizado lo habría hecho antes. Mientras tanto otra amiga que iba con ellos se autocastigaba poniéndose contra la pared en actitud distante. Al rato nos hizo hacer lo mismo, bien se valió de su presencia, sino la situación hubiera sido inaguantable.
Durante ese rato, la cosa paso a mayores y empezó a entrar en detalles sobre la otra parte de la afirmación, su trabajo como enterrador. Aquí las cosas empezaron a volverse más extrañas, sus amigos empezaron a ignorarlo, el empezó a hablar solo y nosotros nos limitábamos a alucinar pero también a sentir cierta pena por aquel pobre joven de estética “bacalera”.
A la salida del bar el “ignorado” siguió hablando de sus rutas con el coche fúnebre de aquí para allá con un acento “maquichuntero” y recibió varios intentos de convencimiento de su amigo para que se quedara, aunque sin ningún éxito, sin embargo, consiguió sacarle unos cuantos cuartos para invitarnos.
Nuestra próxima parada acompañados por el amigo del “ignorado” fue un bar, donde antiguamente se reunían todos los homosexuales de la capital pero, que ahora se había transformado en estética y ambiente. Al principio nos mostramos un tanto reticentes a la propuesta pero ante la tozudez del amigo acabamos accediendo y no nos decepcionó.
El problema fue que la noche acabo por estancarse en aquel sitio, pues a esas altas horas de la madrugada no había ningún sitio decente abierto. Una hora después decidimos plegar el chiringuito y marchar para casa con las primeras luces del día para descansar aunque solo fuera una hora y hacer tiempo para ir a ver locales en alquiler. Aquella noche pasaría a la historia por sus extraños detalles que hacen volar el aburrimiento por unas horas.
Dictaminado por su autoridad imperial Alonso Contreras a las 1:51:00 PM 1 Virreyes han informado
¿Sabeís?…nunca os casareis.
domingo 13 de septiembre de 2009
Así fue cómo, una noche de septiembre de la segunda semana del mismo, fuimos a proporcionar una sensación de calidez embriagadora a nuestras neuronas machadas por los exámenes, es decir, a hacer botellón, una práctica penada por la prodigiosa legislación de nuestro país, que permite dejar en la calle a cuatro policriminales, antes que a un adolescente fiestero con ganas de buscar un sitio donde no ser descubierto ante semejante aberración.
Lo cierto es que entre esa masa de gentes que se esconde para comenzar una noche, existe un pequeño grupo guerrillero de tierras oscenses buscando su supervivencia, una noche más, por algún lugar del extrarradio urbano, al margen de toda imposición pseudogubernamental carente de todo sentido.
Con el viento fresco de las primeras tormentas otoñales pirenaicas nos dispusimos a encontrar un sitio recogido para empezar la noche, descorchamos las botellas de lambrusco, sacamos los vasos, los hielos y dimos vía libre a nuestras anécdotas.
Todavía paso un largo tiempo hasta que cambiamos a otro sitio más recogido para después dirigirnos al centro, bastante desolado por todas las fiestas rurales y por la propia depresión post-laurentina –por no hablar de la económica-. Después de encontrarnos con nuestras viejas amigas y andar sin rumbo, acabamos sentados sobre la parrilla pavimentada de San Lorenzo, riéndonos con sus chismes, disfrutando al fin y al cabo de una noche diferente y no tan decepcionante como esperábamos.
En medio de ese paisaje urbano apagado, los grupos de treinteañeros, quizás desesperados en la búsqueda de un bar acorde a sus necesidades generacionales, nos expresaban su profundo pésame por nuestro futuro: “Nunca os casareis”. Nos costó entender lo que trataban de decirnos, pero nos dimos cuenta de cómo señalaban a la parrilla sobre la que reposabámos y seguían repitiendo lo mismo, uno a uno.
No nos casaremos, pensamos, y nuestros corazones se entristecieron lo suficiente para terminar la noche en un súbito trauma. ¿Qué sería de nuestras almas? ¿De quién nos tendríamos que separar el día del último respiro? ¿Cuánto dinero perdería todos aquellos establecimientos vinculados a los bodorrios? ¿Cuál sería la desilusión de nuestras familias al conocer tal noticia?...Al final me levante con decisión, moví los dedos en cruz y pronuncie lo primero que se me paso por la cabeza a aquellos insistentes transeúntes: “In nomine patris et filii et spiritus sancti”. Después, agradecí profundamente al santo aquella oportunidad de seguridad vital que nos proporcionaba a las puertas de su templo.
Dictaminado por su autoridad imperial Alonso Contreras a las 7:22:00 AM 6 Virreyes han informado
Una nueva etapa.
lunes 24 de agosto de 2009
Y se dijo que iba a suceder así, un nuevo año, una nueva vida y todo por vivir.
Después de este gran verano lleno de sucesos –positivamente hablando-, un San Lorenzo digno de Anales históricos y una despedida que aún promete, vuelve Zaragoza para imponer la rutina y decir que la fiesta no es solo los viernes y sábados, sino también los jueves universitarios que allí, en la lejanía nos esperan y prometen ser una apuesta de las buenas.
Sí, por fin voy a tener la suerte de compartir piso con Titto y seguir escribiendo esta historia que no para, que día a día sigue siendo una intriga y se aprovecha desde el primer minuto del amanecer. Siento que no puedo expresar todo lo que siento, ni siquiera me he preocupado en encontrar las palabras exactas pero sé que están allí, sé que tienen nombre y apellidos, sé que no ha sido fácil llegar aquí pero ha merecido la pena.
A tan solo un par de años de clausurar la carrera, no me he preguntado por el futuro, he aprendido a vivir el hoy de una forma sólida sin pensar en el mañana pero tengo la esperanza de que un presente bien asentado no podrá depararme un futuro negativo, aunque sí muchas sorpresas, cosas inesperadas que aún te dan más fuerza para seguir adelante, sin apenas mirar atrás.
Es extraño, tengo ganas de volver a la rutina, no podría seguir viviendo este verano eternamente, prefiero que los recuerdos se agolpen arrancándome una sonrisa durante todo el año y esperar otro otoño e invierno lleno de frío, desempolvando la ropa estacional, observando las copas desnudas de los árboles en los largos paseos zaragozanos que parecen retozar alegremente con cada nueva niebla y no tienen más esperanza que esperar y esperar para volver a desperezar sus ramas y protagonizar una nueva primavera anfitriona de otro verano idílico.
Me canso de repetirlo, soy feliz.
Dictaminado por su autoridad imperial Alonso Contreras a las 2:53:00 PM 1 Virreyes han informado
This is the end.
jueves 25 de junio de 2009“…y el pactismo dio su últimos coletazos en los prolegómenos del nuevo siglo cuando los decretos de Nueva Planta borraron el tradicional constitucionalismo aragonés.” Así terminaron veintitrés días de estudio, trabajo y nervios, a lo que siguió una buena cena de clase y la posterior fiesta sin bares que nos devolvió a casa al amanecer. Otro curso se va, otro verano viene, vuelve el tiempo de las mudanzas sin retorno, para regresar, después de dos meses, a Huesca y reunirnos toda la gran familia.
Atrás queda un año lleno de fiestas en el piso zaragozano y toca abandonarlo definitivamente para volver en pocos meses con una mejor vida estudiantil. Nadie dijo que iba a ser fácil y nadie hablo de traiciones infantiles ni otras tantas cosas que han llenado nuestras carcajadas a lo largo dle año, y todo por discutir quien ocupa el centro del universo, pobre Galileo.
En otro orden de asuntos, este ha sido el año “Bolonia”, con la universidad empapelada hasta los topes, con grupos de piquetes desesperanzados y con un nuevo sistema que nos trae la involución y la privatización de la universidad, mermando el futuro de muchos compañeros, desencantados ya de por si por la deficiente enseñanza universitaria, sin debates, sin asignaturas más prácticas, siempre volviendo y revolviendo a copiar apuntes para pegarlos en un examen. A falta de un estimulo siempre surgen interesantes debates que ponen al descubierto una mayor amplitud en la visión de la Historia, una visión más general que este curso y que este primer ciclo nos han proporcionado.
Para el año que viene división total, emprenderemos entre tocayos la especialización tan esperada en Historia de América y Moderna con suma energía, teniendo el título cada vez más cerca y el futuro cada vez más incierto. Como buenos agnósticos que somos, Dios dirá.
P.D: Dos días para volver a ver montañas...
...y lo que alegran la vista.
Dictaminado por su autoridad imperial Alonso Contreras a las 7:41:00 AM 7 Virreyes han informado



