¿Sabeís?…nunca os casareis.

domingo 13 de septiembre de 2009


Así fue cómo, una noche de septiembre de la segunda semana del mismo, fuimos a proporcionar una sensación de calidez embriagadora a nuestras neuronas machadas por los exámenes, es decir, a hacer botellón, una práctica penada por la prodigiosa legislación de nuestro país, que permite dejar en la calle a cuatro policriminales, antes que a un adolescente fiestero con ganas de buscar un sitio donde no ser descubierto ante semejante aberración.

Lo cierto es que entre esa masa de gentes que se esconde para comenzar una noche, existe un pequeño grupo guerrillero de tierras oscenses buscando su supervivencia, una noche más, por algún lugar del extrarradio urbano, al margen de toda imposición pseudogubernamental carente de todo sentido.

Con el viento fresco de las primeras tormentas otoñales pirenaicas nos dispusimos a encontrar un sitio recogido para empezar la noche, descorchamos las botellas de lambrusco, sacamos los vasos, los hielos y dimos vía libre a nuestras anécdotas.

Todavía paso un largo tiempo hasta que cambiamos a otro sitio más recogido para después dirigirnos al centro, bastante desolado por todas las fiestas rurales y por la propia depresión post-laurentina –por no hablar de la económica-. Después de encontrarnos con nuestras viejas amigas y andar sin rumbo, acabamos sentados sobre la parrilla pavimentada de San Lorenzo, riéndonos con sus chismes, disfrutando al fin y al cabo de una noche diferente y no tan decepcionante como esperábamos.

En medio de ese paisaje urbano apagado, los grupos de treinteañeros, quizás desesperados en la búsqueda de un bar acorde a sus necesidades generacionales, nos expresaban su profundo pésame por nuestro futuro: “Nunca os casareis”. Nos costó entender lo que trataban de decirnos, pero nos dimos cuenta de cómo señalaban a la parrilla sobre la que reposabámos y seguían repitiendo lo mismo, uno a uno.

No nos casaremos, pensamos, y nuestros corazones se entristecieron lo suficiente para terminar la noche en un súbito trauma. ¿Qué sería de nuestras almas? ¿De quién nos tendríamos que separar el día del último respiro? ¿Cuánto dinero perdería todos aquellos establecimientos vinculados a los bodorrios? ¿Cuál sería la desilusión de nuestras familias al conocer tal noticia?...Al final me levante con decisión, moví los dedos en cruz y pronuncie lo primero que se me paso por la cabeza a aquellos insistentes transeúntes: “In nomine patris et filii et spiritus sancti”. Después, agradecí profundamente al santo aquella oportunidad de seguridad vital que nos proporcionaba a las puertas de su templo.

Una nueva etapa.

lunes 24 de agosto de 2009


Y se dijo que iba a suceder así, un nuevo año, una nueva vida y todo por vivir.

Después de este gran verano lleno de sucesos –positivamente hablando-, un San Lorenzo digno de Anales históricos y una despedida que aún promete, vuelve Zaragoza para imponer la rutina y decir que la fiesta no es solo los viernes y sábados, sino también los jueves universitarios que allí, en la lejanía nos esperan y prometen ser una apuesta de las buenas.

Sí, por fin voy a tener la suerte de compartir piso con Titto y seguir escribiendo esta historia que no para, que día a día sigue siendo una intriga y se aprovecha desde el primer minuto del amanecer. Siento que no puedo expresar todo lo que siento, ni siquiera me he preocupado en encontrar las palabras exactas pero sé que están allí, sé que tienen nombre y apellidos, sé que no ha sido fácil llegar aquí pero ha merecido la pena.

A tan solo un par de años de clausurar la carrera, no me he preguntado por el futuro, he aprendido a vivir el hoy de una forma sólida sin pensar en el mañana pero tengo la esperanza de que un presente bien asentado no podrá depararme un futuro negativo, aunque sí muchas sorpresas, cosas inesperadas que aún te dan más fuerza para seguir adelante, sin apenas mirar atrás.

Es extraño, tengo ganas de volver a la rutina, no podría seguir viviendo este verano eternamente, prefiero que los recuerdos se agolpen arrancándome una sonrisa durante todo el año y esperar otro otoño e invierno lleno de frío, desempolvando la ropa estacional, observando las copas desnudas de los árboles en los largos paseos zaragozanos que parecen retozar alegremente con cada nueva niebla y no tienen más esperanza que esperar y esperar para volver a desperezar sus ramas y protagonizar una nueva primavera anfitriona de otro verano idílico.

Me canso de repetirlo, soy feliz.

This is the end.

jueves 25 de junio de 2009

“…y el pactismo dio su últimos coletazos en los prolegómenos del nuevo siglo cuando los decretos de Nueva Planta borraron el tradicional constitucionalismo aragonés.” Así terminaron veintitrés días de estudio, trabajo y nervios, a lo que siguió una buena cena de clase y la posterior fiesta sin bares que nos devolvió a casa al amanecer. Otro curso se va, otro verano viene, vuelve el tiempo de las mudanzas sin retorno, para regresar, después de dos meses, a Huesca y reunirnos toda la gran familia.

Atrás queda un año lleno de fiestas en el piso zaragozano y toca abandonarlo definitivamente para volver en pocos meses con una mejor vida estudiantil. Nadie dijo que iba a ser fácil y nadie hablo de traiciones infantiles ni otras tantas cosas que han llenado nuestras carcajadas a lo largo dle año, y todo por discutir quien ocupa el centro del universo, pobre Galileo.

En otro orden de asuntos, este ha sido el año “Bolonia”, con la universidad empapelada hasta los topes, con grupos de piquetes desesperanzados y con un nuevo sistema que nos trae la involución y la privatización de la universidad, mermando el futuro de muchos compañeros, desencantados ya de por si por la deficiente enseñanza universitaria, sin debates, sin asignaturas más prácticas, siempre volviendo y revolviendo a copiar apuntes para pegarlos en un examen. A falta de un estimulo siempre surgen interesantes debates que ponen al descubierto una mayor amplitud en la visión de la Historia, una visión más general que este curso y que este primer ciclo nos han proporcionado.

Para el año que viene división total, emprenderemos entre tocayos la especialización tan esperada en Historia de América y Moderna con suma energía, teniendo el título cada vez más cerca y el futuro cada vez más incierto. Como buenos agnósticos que somos, Dios dirá.

P.D: Dos días para volver a ver montañas...



...y lo que alegran la vista.

Un refresco de rayos y truenos, por favor.

jueves 21 de mayo de 2009


Lo consulte con la almohada, el día había llegado. Fue así como comencé un 20 de mayo de cielo encapotado y bicentenario de derrota francesa a manos austriacas. Después de esto pensé, hoy sería un día cojonudo. En efecto, estaba equivocado, iba a ser un día muy pero que muy normal.

Nada hacía esperar que al salir de casa todo el peso del calor me cayera sobre las meninges, mientras miraba obnubilado algunas minifaldas al viento, cosas de la edad. Seguí avanzando con el consistente pitillo entre los dedos, pensando en que falacias escupiría aquel que era doctor en Historia Moderna y que solo tenía ojos para morisco buenos y Austrias tiranos y perversos.

El cigarro se termino y volví a la realidad, una calle transitada por abuelos con bastones en plena competición, chicas rubias de pelo liso con gafas policiacas sesenteras –he llegado a pensar que las clonan- y, cómo no, gente normal. En poco tiempo ya me encontraba sentado en un banco leyendo las andanzas del pequeño Prim, esperando la llegada de mis compañeros.

Todo paso lenta y pegajosamente, el calor se hacía inaguantable y notaba como mi tensión se iba por los suelos, por suerte había comprado una lata de coca-cola que no pude abrir hasta que termino la clase y, hasta que el momento llego, no paraba de mirar la lata con ojos de deseo, viendo como el hielo se deslizaba suavemente por el aluminio.

Fin del manifiesto dictatorial de Primo, podíamos volver a casa pero la tarde aún me deparaba una sorpresa. Salí de clase con un compañero para dar vueltas, bajo el cataclismo celestial que se alzaba sobre nuestras molleras, por aquella ciudad dejada de la mano de la paz y la tranquilidad.

Fue en la despedida cuando, sin querer, derrame dos lágrimas que salieron del fondo de mi cuero cabelludo, estaba cayendo el diluvio universal y el menda estaba clavado en una larga avenida lejana a su casa barajando la idea de pegarle un tiento a la botella de adrenocromo.

Tocaba acabar con la ponzoña del calor, así lo había determinado mi almohada y así iba a suceder. Eche a andar tranquilamente calle arriba mientras la gente pasaba con sus paraguas y seguí caminando por la parte más alejada de la acera, sorteando árboles y kamikazes, para que me siguiera cayendo más agua. Aún no era suficiente y la tormenta se endureció más, tuve la suerte de deslizarme por una acera, con mis zapatillas caladas hasta los cordones, sin caerme, fue genial.

Al final llegue a casa, más chupido de lo esperado y empecé a escribir esta sarta de ideas, carentes de toda sensación onírica, confabuladas en lo que parecía un día normal. Empecé a pensar con tristeza cuando volvería un día de lluvia como ese…y me enfade con la almohada.

Cuaderno de Historia

sábado 2 de mayo de 2009

Pasad, no seaís tímidos...

http://republicavirtual.wordpress.com/cuaderno-de-historia/

...y dejad vuestros comentarios.

Una dosis de mierda limpia y reluciente.

martes 28 de abril de 2009


Estoy consternado. Hoy me remito a este rincón perdido entre los dominios de Microsoft para referirme a un asunto que me remuerde la conciencia desde que entro cada mañana, a las doce –hora local-, a la cocina del piso estudiantil donde habito.

Es en ese momento, tras darme cuenta de que estoy menos dormido, cuando emito un bostezo de pestilente aliento sabor a fresa y dirijo mis enfundados pies y mi vista hacia una sospechosa estructura en el fondo de la estancia.

Mierda, es un cubo de mierda grande y azulado con una bolsa azul de tiradores amarillos, ¿acaso hay algo más hortera que ese recipiente de plástico dentro de un cubo de plástico del mismo color? Creo que no.

Después de haber desayunado me acerco de nuevo al lugar del crimen y trato de tirar los desechos del banquete pero, algo lamentable ocurre, el cubo está lleno. Trato de acabar con la materia sobrante con una cucharilla de té, aunque, ya es tarde, los restos de zumo de naranja han hecho de pegamento natural y tengo que pensar en otra táctica.

Tras pensar un momento, apoyar la cabeza en la pared y observar el panorama, me rasco la nuca y procedo a depositar la materia sobre el resto de forma ordenada y con pulso de cirujano, siempre contando con la ventaja de que el cubo está en una esquina y puedo contar con el apoyo de un ejército de baldosas.

Decir que he conseguido deshacerme de la amenaza sería cierto pero ¿Cuánto presión más podrá aguantar ese monumento a la buena vida y a los vicios culinarios? Quizás algún día obtenga respuesta o quizás necesite de los servicios de Iker Jimenez para esclarecer tal problema. Reciclad y seréis libres, el camión de la basura mezclara todo y una gran frustración se apoderara de vuestra alma.

P.D: Dedicado expresamente a Judit con “h”, aunque no creo que lo lea.

Una visita de cortesía

martes 31 de marzo de 2009


Sera que el tiempo tiene ganas de correr para no detenerse, será que el sol muere más tarde que de costumbre por un puñado de minutos, será que la primavera ha irrumpido con un tiempo extraño o será que hoy más que nunca echo de menos la textura del último filtro por el que aspire esa nube de efímera felicidad hasta lo más hondo de mis pulmones, pero el caso es que estoy enamorado. Estoy enamorado de la vida y de todas aquellas cosas que parecían imposibles que con un poco de paciencia y otro poco insistencia se acaban por cumplir, esperemos que esta felicidad que tanto tiempo me ha costado volver a sentir no se esfume repentinamente.

Rememorar tiempos pasados en un lado y otro resulta importante para descubrir que has tenido un pasado que, aunque bueno o menos bueno, está allí siempre para recordarte que las experiencias vividas son toda la fuerza acumulada para avanzar y para ver las cosas con positivismo. Todo esto me vino a la cabeza al volver, una vez más, de fiesta por la capital del Jalón y pasar un rato con este increíble ser que me acompaña en la foto y que tan hiperactivo se mostró. Solo le falto venirse de marcha con nosotros, aunque ya le quedara tiempo.

Fue así pasando de foto en foto cuando me plantee la cuestión de esa estela imaginaria que vamos dejando atrás en nuestras vidas, que nos permite trabar amistades, adaptarnos a nuevos lugares y levantar una vida nueva en un lugar desconocido. Es decir, compartir unos pocos minutos con el “ziquillo” me recordó aquel tiempo en que me vi obligado a dejar amigos, dejar el lugar donde había vivido casi desde mi infancia para llegar a este sitio nuevo en el que fui acogido rápidamente y en el que pase uno de los mejores cumpleaños de mi vida, por así decirlo.

Por ello, pienso que tengamos los proyectos que tengamos y, aunque estos se rompan, siempre hay que seguir adelante sin miedo a fracasar, sin miedo a experimentar, sin miedo a vivir. Quizás estas palabras se puedan ver como un simple tópico del montón pero pienso, que en cierto modo, son aplicables a cualquier existencia humana. Nada más, cuídense y sean buenos.