
Dedicado expresemante a Dj Logans, por esas noches que siempre vemos morir.
Extraña noche, es lo más apropiado que se me ocurre, además viniendo del pobre ambiente de la capital del Altoaragón por estas fechas. No recordaba salida más extraña desde aquella con una activista de Nafarroa Bai, bastante dulce por otro lado, dicho sea de paso.
La cosa ya empezó de por sí con buen pie, tapeando como cada año por estas fechas, de bar en bar, cañas por aquí, cañones por allá y con cinco bares el asunto empezó a degenerar. A esto le siguió nuestra visita habitual al Conne pero esta vez con la familia, hasta que llegó un amigo y estuvimos charrando sobre lo que me espera el año que viene por tierras lejanas.
Así paso un rato, hasta que nos quedamos mi buen Loren y yo solos, dispuestos a relanzar la noche en cualquiera de los tristes garitos de aquella ciudad que ahora dormía en la penumbra de un certamen de tapas bastante aceptable. Comenzamos nuestra ronda habitual (siguiendo con la cervezas) hasta acabar, después de mucho tiempo, por el diez de agosto sin ninguna sorpresa en cuanto a la escasez de gentío.
Fue en ese lugar donde se nos acerco un individuo con cara de haber visto mucha noche y poco trabajo para decirnos que le dijéramos a su amigo, que aparte de ser enterrador, era maricón. Todo ello imaginando lo que llevábamos a nuestras espaldas resultó un tanto subjetivo, a la par que irrisorio. Así pasaron los minutos y el amigo insistía en su heterosexualidad como ningún etilizado lo habría hecho antes. Mientras tanto otra amiga que iba con ellos se autocastigaba poniéndose contra la pared en actitud distante. Al rato nos hizo hacer lo mismo, bien se valió de su presencia, sino la situación hubiera sido inaguantable.
Durante ese rato, la cosa paso a mayores y empezó a entrar en detalles sobre la otra parte de la afirmación, su trabajo como enterrador. Aquí las cosas empezaron a volverse más extrañas, sus amigos empezaron a ignorarlo, el empezó a hablar solo y nosotros nos limitábamos a alucinar pero también a sentir cierta pena por aquel pobre joven de estética “bacalera”.
A la salida del bar el “ignorado” siguió hablando de sus rutas con el coche fúnebre de aquí para allá con un acento “maquichuntero” y recibió varios intentos de convencimiento de su amigo para que se quedara, aunque sin ningún éxito, sin embargo, consiguió sacarle unos cuantos cuartos para invitarnos.
Nuestra próxima parada acompañados por el amigo del “ignorado” fue un bar, donde antiguamente se reunían todos los homosexuales de la capital pero, que ahora se había transformado en estética y ambiente. Al principio nos mostramos un tanto reticentes a la propuesta pero ante la tozudez del amigo acabamos accediendo y no nos decepcionó.
El problema fue que la noche acabo por estancarse en aquel sitio, pues a esas altas horas de la madrugada no había ningún sitio decente abierto. Una hora después decidimos plegar el chiringuito y marchar para casa con las primeras luces del día para descansar aunque solo fuera una hora y hacer tiempo para ir a ver locales en alquiler. Aquella noche pasaría a la historia por sus extraños detalles que hacen volar el aburrimiento por unas horas.
Sucedió en Brasil
Hace 4 horas



