
Fue una noche de domingo de un mes de marzo cuando, leyendo el correo, encontré un mail de Iesu animándonos a pasar el fin de semana siguiente en Valencia. En pocos días el viaje se materializo y la semana paso a gran velocidad hasta encontrarme, maleta en mano, frente a un regional que iba a atravesar, sino todos, la mayoría de los pueblos entre las capitales del Ebro y del Turia.
Después de cuatro horas y poco más de viaje en tren, me encontraba en un amplio recinto de estructura férrea que me recordó a la típica estación decimonónica con sus trenes de vapor , sus caballeros y damas con atuendos extravagantes y jefes de estación corriendo de un lado para otro.
La situación cambio cuando, desde el atrio de la estación, un amplio paisaje urbano de taxis, autobuses y churrerías se extendía ante la vista nocturna con la primera falla como mejor postor, en medio de un trasiego de viajeros confusos y orientales vendedores de rosas y espadas de luz.
Momentos después vi como un grupo de tres personas buscaban afanados a uno de esos muchos viajeros, habían llegado mis amigos y corrí hacia ellos para darnos un fuerte abrazo de esos en los que el tiempo parece detenerse.
En seguida empezamos lo que sería nuestra epopeya disfrutando del ambiente festivo, de las calles engalanadas que desembocaban en una falla a medio terminar o de los niños que tiraban petardos de todas las clases y colores.
Llegamos al hotel, tiramos las maletas y disfrutamos de la buena compañía de Jhonny Red Label y Fanta, amigos de lo efímero y del buen vivir. Una vez contentos de que la vida nos sonriera disfrutamos de la dulce bendición del agua de Valencia por cortesía de Iesu y nos dirigimos, disfrutando de las imponentes iglesias y edificios, hacia un restaurante de más de noventa y nueve montaditos, menos de nueve de cervezas y un artista anónimo que nos elogio con una melancólica versión de Mr. Tamborraine.
A partir de este momento una gran cantidad de borrosos recuerdos se agolparon en mi cabeza, quizás fue el alcohol, quizás la luna de Valencia pero, de repente, estábamos plantados en medio de una plaza con dos de los integrantes de nuestra expedición dándose un baño nocturno en la fuente de tal lugar, para la sorpresa de muchos de los allí presentes.
Fue precisamente sorteando a los transeúntes y participando de algunos de los carteles de cerveza que se alineaban en cada acera como llegamos a parar al Marrasquino, santuario del Indie y bailes asilvestrados, donde pasamos gran parte de la noche hasta que decidimos irnos en busca de un profundo descanso más necesario que deseado.
Realmente el descanso tardo bastante en llegar, el tiempo suficiente para llamar a varias habitaciones del hotel en busca de compañía femenina, aunque, viendo que esto resultaba en vano, decidimos llamar a aquellas buenas amigas que Dani “give me five” y Carlas Carlo de la Pampa habían conocido unas horas antes en el autobús urbano. La invitación no pudo ser más cariñosa y afable, pues bien hicimos en decir que contábamos con sabanas calientes pero, por azares del destino, decidieron no venir.
Me desperté como si tuviera una maceta en la cabeza a los gritos de Carlas en medio de una habitación llena de desordenes textiles y con Jhonny de cuerpo presente, la luz ya había hecho su aparición en esa turbia mañana de resaca. Bajamos a desayunar y arramblamos con todo lo que encontramos a nuestro paso, haciendo de la máquina de zumo de naranja una adicción compulsiva natural y baja en azúcar.
Tras haber disfrutado del banquete salimos del hotel para dirigirnos a otro de características paradisiacas y dejamos caer nuestras maletas en la habitación en pos de admirar esa luz roja del baño, que tanto calor daba, y las vistas de la ciudad que se extendían desde la amplia ventana.
Quizás sea en este punto, cuando mi relato se torne oscuro pero particularmente así viví aquella situación de cuyo nombre no quiero acordarme. Efectivamente, fue en plena Mascletá a las dos menos diez de la tarde cuando empecé a ver las cosas de otro color hasta que mis párpados cayeron estrepitosamente al compas de mi cuerpo.
Cuando abrí los ojos me encontraba medio tendido en el suelo y Carlas me levantó para llevarme a una zona de sombra, donde una señora me cedió su silla y me atiborro a galletas hasta que llego la preciada coca-cola. De repente una gran cantidad de explosiones y humo llenaron el ambiente, mientras Iesu me abanicaba pacientemente.
Finalizado aquel espectáculo de subida de emociones y bajada de tensiones proseguimos la marcha en medio de un tropel de gente, cuando me dio por cantar la famosa canción del gambitero y un ser de características que no recuerdo me dijo que si quería rapear con él. Creo recordar que a partir de ese momento decidí cantar dicha pieza en un ambiente más íntimo para evitar tales envites raperescos.
Otro capítulo de esta divertida historia tuvo su haber en un restaurante con un camarero de cualidades peculiares. El sujeto en cuestión era un varón de unos cuarenta años de mandíbula desencajada -de esas que demuestran que la hominización no ha tenido sus efectos en contados casos- ataviado con ropajes negros, gafas y pelo de igual condición. En un primer momento paso desapercibido pero, en cuanto le pedimos que nos dijera dónde nos podíamos sentar, su vena más fascista salió con toda la expresividad y nos dijo, textualmente, que el arroz al horno y la paella habían volado. Fue en ese preciso instante, cuando descubrimos que no solo aquellos aparatos con alas y motores conducidos por pilotos pueden desafiar las leyes de la gravedad. Finalmente conseguimos sentarnos de alguna manera y varios días después alguien se acordó de que lo habíamos hecho para comer y no para ser una simple molestia, la espera mereció la pena.
La modorra digestiva hizo su aparición en poco tiempo y caminamos parsimoniosos hasta el hotel acompañados por Iesu, que decidió irse a descansar mientras nosotros explorábamos la playa. Hay que decir que el viaje a la playa fue muy largo pero al final llegamos, andamos por la orilla, montamos el campamento y le dimos un tiento a la botella de sangría que nos sumió en una especie de trasiego, solo alterado por dos hinchas de múltiples equipos, con acento andaluz y que querían una foto. Todo terminó con la vuelta al hotel y la puesta en marcha de la diversión nocturna.
Durante esa laboriosa preparación nos tragamos media lista de éxitos del canal de los cuarenta, empezamos a ver el Real Madrid-Atlético Ibarretxe y nos dimos una ducha. Todo esto nos llevó un buen rato, así que tuvimos que retrasar nuestra salida hasta que estuviéramos preparados del todo. Esta vez elegimos otro camino para llegar a las torres de Quart y alcanzamos el punto de encuentro en tiempo record, allí nos esperaban Iesu y Javi.
Tras el encuentro fuimos a tapear y después, en medio de una meditación convertida en larga espera, decidimos descorchar el pacharán y llamamos de nuevo a Jhonny Red Label para que se viniera de fiesta con nosotros. En esta apasionante velada contamos con la llamada de Xavi y con la interesante conversación que mantuve con Iesu sobre el 23-F valenciano, con frases tales como: “hubiera bajado de casa y le hubiera dicho que dejara de hacer el gilipollas con el tanque”.
Una vez más cuando la noche nos parecía alegre y controvertida partimos de nuestro ecosistema de botellón hacia la plaza de la catedral para reunirnos con los amigos de Javi, para entonces mis necesidades fisiológicas pedían a gritos cualquier esquina bien escondida que ayudara a desaguar. En este punto el relato se vuelve rápido y tumultuoso, recuerdo que llevaba a Carlas cargado sobre la espalda dando gritos hasta que encontré el susodicho lugar, momento en el que me abandonó, a merced de un cambio de aguas. Cuando remate la faena me percate de que mi fiel jinete había desaparecido hasta que descubrí que no andaba muy lejos, tan solo estaba sentado trabando nuevas amistades con gente maño-barcelonesa. Me acerque para recordarle que nos esperaban pero, al final, desistí en mi intento, y me uní a la conversación. No sé cómo ocurrió pero acabamos con varios petardos en la mano de regalo que no tardaron mucho en ser llevados a mejor vida.
Transcurrido este pasaje, regresamos a la plaza de la catedral, no sin antes montar sobre Carlas y hacer una veloz aparición por una bocacalle de tal lugar poniendo el brazo en ristre, como si llevara un sable, y gritando charged. Creo que conseguimos llegar vivos a la fuente y reunirnos con nuestros viejos compañeros de fatigas etílicas.
Para nuestra sorpresa, nuestra presencia en aquel céntrico emplazamiento se vería alterada por la aparición de un individuo sin camiseta que decía ser belga -tuve que contener mi ira hacia antiguos enemigos del imperio- y que aparentemente parecía poco consciente de su situación alcohólica. Finalmente llegamos a la conclusión de que era un Erasmus, aunque a decir verdad con su elevada edad esto se convirtió en puro cachondeo. Le preguntamos interesados por las subvenciones de su país para universitarios pero acabo por irse y al rato lo encontramos revolcándose por el “pulcro” suelo de la plaza con sus amigos caninos.
Finalizada la espeluznante función del Erasmus, partimos a lo que sería un destino conocido, el Marrasquino, pub de indie de calidad y cubatas de buen garrafón que nos permitieron irnos de tal lugar para después volver otra vez y dejar que Dani “give me five” prosiguiera su conquista.
Después de despedirnos de Iesu, Carlas y un servidor fuimos a dar vueltas sin rumbo hasta que nos reunimos de nuevo con Dani “give me five” hasta descubrir que se nos había pasado la noche volando, como el arroz, y ahora solo quedaban montones de basuras, alcoholdependientes tristes por el fin de la marcha y policías locales con ojeras. Una vez en el hotel caímos a peso muerto sobre la cama con la almohada como mejor compañera hasta que nuestros ojos se cerraron.
Al día siguiente bajamos a desayunar dos minutos tarde, después de que acabara el tiempo del desayuno pero nos dejaron entrar. En este preciso momento creo que volví a nacer al probar las delicias de un NH, fue uno de los mejores desayunos de mi vida y también uno de los más rápidos. Con esto quiero decir que arramblamos como el día anterior con todo lo que pudimos y que posiblemente el zumo de naranja volvió a convertirse en nuestra bebida más querida.
En cuanto terminamos subimos corriendo a la habitación a recoger el campamento, nos despedimos con tristeza de aquel templo del bienestar y bajamos a dejar las maletas en consigna, aunque no estaba en el mostrador la chica de la manzana que siempre se lanzaba como una posesa a contestar cualquier duda existencial relacionada con el hotel.
La próxima parada fue la Ciudad de las Artes y las Ciencias, aunque convertida en un mero paseo por falta de tiempo. Fue en ese paseo matutino, sin mareos y con la mascletá sonando de fondo cuando recibí la llamada de Jessi previniendome de un aviso de bomba en la estación de Delicias de Zaragoza, bien se vale que esto se quedo en una simple bolsa de pólvora sin nombres ni apellidos escondida en una papelera.
Todo terminó cuando volvimos al coche de Iesu que me dejaría, maleta en mano, a unas calles de la estación. Fue en ese lugar donde me despedí de Carlas, Iesu y Dani “give me five” aunque no pude saber lo que fue del viejo Jhonny Red Label, probablemente perdido en nuestros hígados o quizás en nuestras cabezas, pues todo había terminado y mi llegada al tren supuso el despertar de un profundo sueño de desenfreno y buenos momentos que siempre quedaran plasmados en recuerdos, fotos y, cómo no, en el video de la playa. ¡Hasta la siguiente aventura, compañeros!.
Frases Míticas:
“Que majo el crío de los cojones”
“Qué pasada de marcha”
“Tio, tio, tio, tio, tio…”
“Saborea el retrogusto”
“Venid nenas, venid que tenemos sabanas calentitas”
“Soy un gambitero, me gasto tol dinero, lo mío no es el dormir, lo mío es el frenesí”
“Que sepáis que el arroz al horno y la paella han volado”
“Ca-lla-teeeeeee”
“A ver: gafas, cartera, testículos. Creo que lo llevo todo”
“Cerveza fría” “Cerveza muy fría” “Cerveza para la crisis”
P.D: Las fotos y el video serán colgados en cuanto disponga de ellos.
Foto: Falla de "La niña bonita", es como la hija que siempre quise tener.
Sucedió en Brasil
Hace 4 horas




5 Virreyes han informado:
jejeje hedisfrutado mucho del relato, pero sin conocer, esperaba que conatras algo de las máscaras y los festejos típicos -hablo de la parte no etílica, que parecería ser por tu historia el "leitmotiv" de estas fiestas1 jejej
Me alegraque lo hayan pasadotan bien y que o compartas con tanta gracia.
Saludos, desde el sur.
...
Esto es... apoteósico. Y no se me ocurre ningún adjetivo mejor. ¡Olvidáos de la Biblia, esta es la historia más grande jamás contada!
XD
Gracias por la crónica, Borja. Tengo que llamarte un día de estos, en cuanto termine con los exámenes y trabajos del primer cuatrimestre. Sí, de algún modo han logrado extenderse hasta marzo. Curioso, ¿verdad?
Pero no tanto como un desayuno de hotel NH, claro.
Espero que estés bien. E insisto en que te llamaré. Cuídate.
PD: Apoteósico.
Cielos y más cielos, mi querido amigo pampudo. Te pasaré en cuanto pueda esas fotos y videos que con tanta ansiedad ansías con ansias. Un buen relato de lo sucedido, me ha ayudado a recordar muchísimas de las cosas que ya se me habían borrado de la mente. Ando bajo de defensas en la memoria, como puedes comprobar.
Un abrazo Borshman el raper del Actur!
Todo éso pasó? Todo éso hicimos? Jajaja! He de decirte, Borshaman, que lo cuentas muy bien, y que tienes una forma de desmayarte un tanto teatrera, te quedó genial presenciar la mascletà sentadito, aireado con el abanico y atiborrándote de galletitas de chocolate y coca-cola, normal que al momento salieras rapeando, pensé que te cambiabas de grupo, que te caían mejor los otros jajaja.
Qué bien me supo la primera copa de whisky en el hotel, qué fue de esa botella, aún quedaba media. Jum! Creo que tengo algunas lagunas mentales, la verdad verdadera quizá no se sepa nunca, como en el 23-F, qué ocurrió en la playa, qué pasó al fin con las llanmaditas a las habitaciones y las sábanas calientes... mejor no preguntar mucho.
Ah! Sabéis qué, estuve luego con un amigo mexicano, Miguel, que prepara una tesis en Valencia sobre inmigración y me contó que sus amigos estaban metidos en el negocio de Cerveza fría, Cerveza muy fría, Cerveza para la crisis, jaja, la compraban a 18 céntimos y la vendían a 1 euro. Sólo que los planes (el presupuesto amparaba unos beneficios de 600 euros)fallaron debido a un error de cálculo inesperado: acabaron bebiéndose ellos la mitad de las latas.
Bien, prepararé litros y litros de chocolate caliente para cuando os entre la vena de tiraros a las fuentes. Y muchas cosas más.
Mónica, no creas, ésto es algo más que un episodio etílico. Es algo inmportante. Ya te contaré historias.
Carlos, tienes grandes y buenos amigos, cuídalos y quiérelos, es un gran tesoro.
Me emocionó teneros cerca, mucho, poder pasear con un cubata en la mano por las calles como Borja me contó un día, las cosas a veces se cumplen.
Disfrutar y olvidarme de mis comecocos sentimentales, que son muchos, sí, ya veis que a veces estoy zombie, especialmente por las mañanas, meditando sobre el peso del mundo que yo mismo cargo sobre mis hombros.
Un abrazo a los tres.
Nos vemos!
Jeje, vaya he vuelto a leer estos comentarios después de dos semanas y parece que era ayer cuando ibamos por hay saqueando las churrerias xdd.
Lo de la playa fue algo extraño. Yo me asuste bastante al ver semejante tochazo de arena me recordo a una playa californiana de esas que aparecen en las peliculas de adolescentes salidos que surfean y se visten con camisas de flores...
Después de la impresión Dani empezo a hacer un video en el que sale el mar y yo de fondo hablando de la vida o algo que se le parece. Cuando terminamos estuvimos con dos anadaluzas que iban a ver un partido a Mestalla pero no iban a animar a ninguno de los dos equipos, algo muy extraño.
En eso siempre te dare la razón...ir por la parte antigua de una ciudad paseando con un cubata en la mano sin saber donde vas a terminar y dandole vueltas a algún tema de reflexión siempre es una experiencia emocionante y para recordar.
Ahora bien lo de los vendedores de cerveza me a sorprendido bastante, aunque siendo fiestas hicieron bien xdd.
Un abrazo a todos y gracias por vuestros comentarios!!
P.D: Quería contestar antes pero mi ordenador zaragozano ha roto motor definitivamente.
P.D.1: Iesu he leido tu correo en cuanto quieras hablamos del tema de la agenda...si no ves esta respuesta ya te mandare otro mensaje.
P.D.2: Me dare una vuelta por vuestros blogs...
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