
Pronto amanecería, aunque las calles de esa gran ciudad aún mostraban su faceta más nocturna con juerguistas de todos los tipos: grupos de jóvenes riéndose a carcajada limpia, ruidos de coches discotequeros, parejas en busca de un calor más “doméstico” o, incluso, algún rezagado que marcaba su rumbo esquivando las farolas y haciendo eses por el pavimento.
Lo habíamos pasado en grande esa noche, risas, fotos, alcohol (siempre en su “justa” medida) pero sobre todo amistad. Todo se agolpaba en mi mente mientras caminaba compartiendo ideas sobre el tiempo con mi buen amigo Carlos. Era evidente que, aunque no fuera el momento más propicio, la conversación apareció como quien no quiere la cosa.
“El tiempo es algo que nos ata, que nos condiciona, lo más importante de nuestras vidas, marca nuestros destinos, nos ayuda a reflexionar, conocer, afrontar, decidir pero sobretodo pensar”. Sus palabras sonaban lejanas en mi espesa cabeza, pero entendía lo que decía, llevaba un rato escuchándole.
Después me uní a la conversación, aportando que el tiempo era algo que odiaba desde lo más profundo, que, a pesar de todo lo que nos hacía descubrir, convertía una parte de nosotros mismos en artificial y era algo que me molestaba profundamente. Atribuir algo tan idiota a cosas positivas, a falsos afianzamientos y razonamientos en busca de una felicidad perdida e imaginativa.
Continuó con su exposición afirmando que se trataba de una dimensión, capaz de situarnos en el espacio, planteando situaciones irónicas que carecían de temporalidad, recordando hechos que invitaban a reflexionar sobre el mismo y otras tantas cosas que han volado de mi mente.
Mientras continuábamos debatiendo el cielo clareaba lentamente sin detenerse, como si esperara otra noche infinita sin amanecer. ¿Será que el tiempo pasa más deprisa de lo que pensamos y no sabemos apreciar a aquellas personas que realmente se preocupan por nosotros, capaces de poner tierra de por medio por unas horas de compañía y seguimos buscando ilusiones estúpidas que nos hagan felices?
P.D: Para vos que sabéis apreciar lo bueno de la vida sin prejuicios y no desaprovecháis ningún momento que se os presenta. Empieza a contar las veces que amanece hasta llegar a ocho, después ábrele la puerta a cualquier extraño que llegue con una maleta, parlotee un fuerte acento zaragozano y tenga ganas de quemar la ciudad una noche más.
"Nuestra energía simplemente prevalecería. No tenía sentido pelear, de nuestro lado o del de ellos." Extracto de Miedo y asco en las Vegas.
Canción de hoy: “The rythm of the night”- Hermes house band.
Sucedió en Brasil
Hace 4 horas




5 Virreyes han informado:
Gracias por recordarme una vez más que, en este trío, sois tú y Car los que más disfrutáis y salís de casa. Seguro que te lleva a muchos sitios bonitos.
*Suspiro* Culpa mía. Lo sé.
¡En fin! ¿Empiezo a contar? Porque, mirando por las rendijas de mi ventana, está claro que emplieza a amanecer.
"Al octavo día, mira hacia el Este..."
Jejeje. Gracias pibe. La verdad es que me lo pasé genial, pero ahora he de recordarte que me debes una visita a estas tierras pardas y madrileñas.
Por cierto. He de decir que me gusta que recuerdes tan detalladamente las cosas que hablamos, ya que no puedo yo decir lo mismo de mí, que tengo últimamente una memoria horrorosa, jeje. Aunque he de recalcar en lo que comentamos sobre la inexistencia del tiempo. No es un tema a tomar a la ligera.
Ahora estamos trabajando en una peli. Con eso y que no me va mucho internet... a ver si puedo algún día de estos postear algo... en fin...
Un abrazo!!
Es muy bonita la verdarera amistad, como el amor verdadero. Para mí, casi lo mismo. Disfrutad de ella, pasadlo bien. Dicen que hay ciclos, que las amistades desaparecen, se transforman por no sé qué ley. Yo no creo en esa ley.
No te digo más cosas sobre lo del tiempo, que creo que un día ya te dejé un rollo macabeo. Pero recuerda que yo pienso que no exsiste, no sé si estoy de acuerdo con Carlos.
Bueno, saludossssssssssssss, que estoy aquí concentrao, en el edificio inteligente, salvando gaviotas y luchando con ogros que las pisotean.
Supongo que no debería sorprenderme de que todo el mundo haga cosas interesantes mientras yo tengo que estar chapando todo el puto día y desahogándome en los Blogs de otros, ¿verdad?
...
Dios, eso ha sonado muy lamentable.
Me alegro de que seáis felices, de veras. Pero... ¿podríais prestarme algo de felicidad?
(Y aquí es cuando mis testículos se caen y van rodando por el suelo hasta la puerta, donde se quedan tristes y solos. Poooobres pelotitas de carne.
¿Qué?)
Xavi!!! No te desanimes mozé, que la vida es muy larga, aún queda mucho por hacer, no puedes estar siempre en esa situación, algún día seras libre ya veras, y yo estare allí para recordarte esto.
Bueno, Iesu creo que llevas razón, no hay ciclos pero puede haber épocas, por circustancias externas a esa amistad, que puedan afectar pero no deteriorarla. De todas formas sigo pensando que los amigos siempre están allí y es muy dificil perderlos si realmente lo son.
Y para vos, pibe d'as pampas, me alegro que lo pasaras bien, pero no estoy plenamente seguro de lo que dijimos, la reconstrucción que he hecho ha sido para darle estructura al relato, aunque creo que no va muy desencaminada.
Un abrazo para los de aqui, los de allá, y los de más allá!!!
Guau, Miau, Gro argggg...
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